La obligatoria anulación o retraso de reuniones, citas y todo tipo de eventos corporativos debido a la crisis de la Covid-19 ha provocado la necesidad de encontrar alternativas para que las empresas no pararan del todo su actividad. El objetivo, asegurar la continuidad del negocio y minimizar así el impacto económico provocado por la pandemia.  

La tecnología se ha convertido una vez más en la respuesta a muchos de las necesidades corporativas, y los eventos virtuales han sido la salida para los profesionales y los responsables de las compañías que no querían quedarse atrás. 

Y es que este tipo de plataformas online proporcionan la vía para conectarse en entornos que rompen las restricciones de los entornos físicos, y en este sentido son herramientas de extraordinario poder cuando la empresa tiene delegaciones repartidas por varias zonas geográficas, si sus empleados trabajan en remoto o en el caso de necesitar la participación de un gran número de asistentes. 

Y si bien es cierto que aplicaciones como Skype, Zoom o Hangouts son unas opciones eficaces para reuniones de videoconferencia y seminarios web, no están diseñados para dar cobertura a ciertos eventos donde cientos de asistentes participan simultáneamente y buscan mantener una interacción.  

Este es precisamente el gran valor de las plataformas basadas en avatares: la interactividad. Y por esta razón, es el siguiente paso hacia donde deben encaminarse las estrategias de las empresas. Ya no es suficiente con que los eventos sean virtuales, sino que hay que utilizar escenarios en los que el “contacto personal” sea los más real posible, que nuestras relaciones sean cercanas estando lejos. 

Aquí es donde los avatares interactivos se convierten en grandes protagonistas: son capaces de imitar la experiencia real de asistir a un evento, tal y cómo hacemos en nuestro mundo, pero a través de un formato virtual. Para ello, simulan a cada uno de los participantes -hasta su aspecto físico es muy parecido- y pueden mantener conversaciones y hablar mediante voz sobre IP de forma natural.  

Este avance tecnológico quizás sigue sonando aún para muchos como un tema de ciencia ficción, pero en realidad, el avatar online es nuestro alter ego del mundo virtual, una representación de nosotros mismos que nos permite participar en una amplia cantidad de eventos virtuales de muchos tipos.  

Avatares 3D, los protagonistas de la gamificación en los eventos para empresas

Las plataformas virtuales supusieron en su día un punto de inflexión a la hora de organizar eventos corporativos, y han sido sin duda la alternativa definitiva para seguir las medidas de confinamiento y asegurar el trabajo en remoto. Pero la tecnología es imparable y se necesitaba una opción para permitir la gamificación y asegurar la conexión en tiempo real entre sus participantes.  

Y como decíamos, las plataformas para eventos con avatares han sido la respuesta. Varias han sido las propuestas que han marcado este nuevo panorama tecnológico, pero la de Virtway Events ha destacado sobre otras, debido a varios factores: el gran realismo de sus avatares interactivos, el alto nivel de interacción entre ellos y la tecnología que los sustenta.  

De hecho, las aplicaciones de Audio 3D de sus avatares permite conversaciones de todo tipo y para cualquier modalidad de eventos, desde conferencias, sesiones de team building o breakout, actividades de networking, formación online o webinars, entre otros… incluso son capaces de regular el volumen en tiempo real, dependiendo de la proximidad entre cada avatar.  

Por si este realismo fuera corto, estos personajes interactivos pueden además intercambiar cualquier tipo de información en diferentes formatos y hasta expresar sus emociones a través de animaciones (como aplausos o saludos). 

Los ejemplos de eventos virtuales basados en avatares son variados, pero estos escenarios suelen ser los más utilizados por las empresas a la hora de celebrar sus eventos corporativos:  

Las plataformas para eventos con avatares en 3D permiten, en definitiva, recrear situaciones muy realistas, y son capaces de diseñar experiencias inmersivas dentro de un mundo virtual. La tecnología que hay detrás de cada uno de estos personajes interactivos hace posible que su utilización en entornos virtuales corporativos asegure actividades 100% interactivas y muy realistas.

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